La madera es un material natural, noble, estético y de gran
resistencia.
La madera para construcción, si se impregna con preservadores para
madera, puede durar como mínimo entre 40 y 50 años, contra los 7 o 10
años de vida útil que tiene la misma madera sin impregnar. La
impregnación con preservantes tipo CCA evita que la madera sea atacada
por insectos y larvas, lo cual redunda en un gran aumento de su vida
útil.
Por otro lado, comparando la madera con otros materiales para la
construcción, como el acero o el cemento u hormigón, se ha demostrado
que es ecológicamente más benigno construir con madera que con los
otros materiales citados.
El impacto ambiental que producen las industrias del cemento o del
acero es enorme: contaminación de la atmósfera y del agua, gran consumo de
energía y regenerabilidad nula.
Por el contrario, la madera, si se impregna con preservantes, tiene
una vida útil superior a los 40 años. Este largo período otorga
suficiente tiempo a los bosques para autoregenerarse o para que el
hombre pueda regenerar ese u otro bosque y poder, de esta manera,
obtener mayor cantidad de madera. En este caso, el impacto ambiental
es prácticamente nulo, ya que con planes de forestación y expansión
demográfica y de construcción bien diseñados, se apoya el desarrollo
sustentable y se evita el agotamiento de recursos necesarios para que
el ser humano se asegure su subsistencia en el Planeta Tierra.
Tanto es así, que en Europa, especialmente en Francia, hay una
tendencia a volver a construir con madera.


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